Las mujeres de Zaragoza honran a Santa Águeda entre velas y “tetillas” de trufa y nata

Categoría: Actualidad Autor: Redacción AU

Cada cinco de febrero se conmemora la fiesta de Santa Águeda. En Zaragoza cientos de mujeres se han congregado en la Iglesia de El Portillo para honrar a la virgen mártir, acercándose al altar con velas, para después besar su reliquia plateada. Tras salir del templo no han faltado a la tradicional compra de la “tetilla” de nata o trufa.

Antes que renunciar su fe, Santa Águeda prefirió el martirio. Fue perseguida y torturada por órdenes del emperador Decio, que terminó cortándole los pechos. Así lo cuenta la leyenda cristiana, por cuyo sacrificio Santa Águeda es venerada como virgen y mártir cada 5 de febrero. En Zaragoza, la tradición congrega a cientos de mujeres en la Parroquia de El Portillo para honrar a Santa Águeda siguiendo el ritual en un orden muy personal.

Entre velas, todas ellas se acercan hasta el altar de la virgen para ensalzar su histórica figura. Después de persignarse y pedir por los seres queridos, es hora de hacer fila para besar desde el más profundo sentimiento su reliquia bañada en plata. Allí se encuentra María Eugenia, una veterana colaboradora de la iglesia y docta en la vida de Santa Águeda. Ella considera que la festividad es en “una bendición” para todas las mujeres, porque Santa Águeda “es nuestra patrona y, como tal, todas nosotras debemos dar testimonio de ello allá donde estemos”.

RELIQUIAS DE TRUFA Y NATA

A las afueras del templo, como cada año, se despliegan varios puestos con productos de repostería traídos de las pastelerías más clásicas de la provincia. Son parada obligatoria para todo aquel que pase por la Parroquia, porque allí se vende el género estrella del día: La “tetilla” de Santa Águeda. José lleva más de 40 años detrás de uno de los puestos de la plaza y conoce a la perfección los gustos de los zaragozanos. Por ello, en su están ofrece tres tipos de reliquia de la virgen. “Una de trufa, otra de nata y otra mixta”. Para todo tipo de antojos.

A lo largo de un día como hoy pueden pasarse por los alrededores de la parroquia “cientos y cientos de personas”, dice José. Algo similar ocurre en la histórica pastelería La Almolda, localizada en pleno casco histórico de la ciudad. Elisa Lorda cuenta que a pesar de que en su establecimiento se lleve más eso del “llegar y comprar”, en Santa Águeda pueden llegar a venderse perfectamente “hasta 300 reliquias de la virgen”. Una cifra que sin duda simboliza que en la capital aragonesa la tetilla es mucho más que un simple postre.

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