Un estudio mide la inteligencia y la ética colectiva de mil alumnos de primero de bachiller

Categoría: Universidad Autor: Redacción AU

El edificio Paraninfo de Zaragoza ha amanecido este miércoles más juvenil de lo habitual. Allí, cerca de cien alumnos de primero de bachillerato se han dado cita para resolver problemas éticos y de matemáticas. A la vez, han estado interconectados con cerca de otros 900 de la misma edad, que como ellos, tenían que dar una solución a diferentes supuestos. En total han participado 23 centros educativos, y la idea es medir cómo se enfrentan a dilemas y problemas actuales de forma conjunta.

El edificio Paraninfo de Zaragoza ha amanecido este miércoles más juvenil de lo habitual. Allí, cerca de cien alumnos de primero de bachillerato se han dado cita para resolver problemas éticos y de matemáticas. A la vez, han estado interconectados con cerca de otros 900 de la misma edad, que como ellos, tenían que dar una solución a diferentes supuestos. En total han participado 23 centros educativos, y la idea es medir cómo se enfrentan a dilemas y problemas actuales de forma conjunta.

El estudio lo han explicado dos de sus promotores, Santos Orejudo, profesor de la facultad de Educación y codirector de la cantera de Inteligencia Avanzada y Jesús Clemente, profesor de la facultad de Ciencias e investigador y director de la Fundación Ibercivis, una de las organizadoras del proyecto. En la fase cero, la de este miércoles, se les plantean problemas que deberán resolver. Posteriormente, cada uno de ellos verá la respuesta de cuatro compañeros que deberá tomar, cambiar o introducir alguna modificación si lo considera necesario. Y así sucesivamente. La idea es que, al final, todas las soluciones se hayan movido por muchos participantes.

Conforme vayan sucediéndose las fases, en diferentes periodos, pretenden que solo quede una respuesta. Será en abril cuando se conocerán definitivamente los resultados. Otra cuestión en la que pretenden indagar es cómo perviven las ideas más populares conforme vaya avanzando la investigación.

Los supuestos han comenzado con un clásico de la actualidad. ¿Qué debe hacer una persona que recibe fotos de la intimidad de una chica que conoce? A la hora de ver qué posiciones adoptan, ha habido de todo. “La chica ha sido muy imprudente al enviar ese contenido por redes, pero el chico que las ha divulgado le ha humillado y ha sido un irresponsable. Además ha cometido un delito. Nunca deberían volver a ser reenviadas”, se podía leer en una pantalla. En esa línea se movían muchas de las respuestas al grave dilema moral.

Elena Sáez, estudiante del Medina Albaida, ha valorado muy positivamente la prueba. “Dicen que dos cerebros piensan más que uno, así que con mil se pueden hacer grandes logros”, ha declarado. Eso sí, también ha afirmado que “gracias a Dios” nunca había vivido “en su círculo” ese conflicto. Lucía Morcillo ha calificado la propuesta como algo “muy importante para juntar diferentes opiniones”, y Lucía Francés ha hecho un llamamiento a “ser responsables con las redes”.

EL TRASFONDO DE LA IDEA

Clemente ha narrado que todo surgió de un artículo de la revista estadounidense Science. Allí, probaron que era posible encontrar una explicación estadística a cómo de eficiente era un grupo resolviendo tareas. “Sus experimentos eran en grupos pequeños y quisimos ir a grupos grandes”, ha afirmado. Además, podrían ver “cómo evolucionan las respuestas conforme se van conociendo hasta ser elegidas”. Valorando la creatividad, las ideas populares y las que más han seleccionado, se entregarán diferentes premios, pero los resultados se conocerán en abril.

Por su parte, Orejudo ha querido resaltar que quieren ver cómo se enfrentan a los problemas “primero de manera individual y luego viendo anónimos para reflexionar”. De esta forma, al reformarla, tomarla o quedarse con la suya realizan un importante ejercicio intelectual “con situaciones que están presentes”.

Más allá de los premios y el experimento en sí mismo, los cerca de mil alumnos que han podido participar se llevan la experiencia. Han podido compartir puntos de vista, reflexionar y disfrutar de una jornada en la que han intercambiado diferentes opiniones. Han vivido una jornada de aprendizaje lejos de sus aulas y una vivencia más que sacar de su vida estudiantil.

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